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Seguridad y experiencia

¿Por qué decidí pasar por quirófano para someterme a una operación de cirugía estética?

¿Por qué decidí pasar por quirófano para someterne a una operación de cirugía estética?

Esta pregunta es la que nos hacemos todas después de haber pasado por ello, y es algo que todo nuestro entorno se empeña en saber.

Mastopexia antes
Solo puedo hablar desde mi experiencia, pero mucha gente puede sentirse identificada con ella. Es una decisión, que aunque en algún caso aislado pueda estar tomada un poco a la ligera, la mayoría de las veces está meditada y estudiada durante años. Yo misma tuve que debatirme, entre el hecho del deseo de cambiar aquello que me hacia sentir mal y el hecho de la consideración frívola que impera en la sociedad cuando hablamos de estos temas. Te bombardean constantemente con el tema de que para ser feliz, hay que estarlo desde dentro. Que el físico es un cascaron que simplemente mantiene aquello que realmente somos. Que para ser feliz hay que aceptarse tal como se es y tener una psique sana y fuerte.

mastopexia después
De todo ello yo siempre fui muy consciente…pero seguía teniendo el deseo de cambiar, aquello que estaba empezando a limitar aspectos de mi vida. Así que fue una lucha interna que duro años.

Termine por tomar la decisión; porque como he dicho antes, había aspectos de mi vida en los que empezaba a sentir limitación. Limitación psicológica, pero ahí estaba. La sensación de rechazo hacia esa parte de mi cuerpo se iba acentuando a medida que pasaban los años y sumado a la perdida de peso y que los años no pasan sin pasar factura, estaba empezando a ponerme barreras. Y es algo que tenia solución, borrar de un plumazo ese problema. Por ello empecé a informarme sobre la cirugía plástica.

Si soy sincera, desde que empecé a informarme hasta que pase por quirófano, pasaron solo dos meses. Eso si, emplee mucho esfuerzo y tiempo para conocer bien el tema y lo que podía esperar de ello.

Primera fase, informarse bien de los tipos de cirugía que existen. Y te pones a mirar y te vuelves loca, porque encuentras información muy contradictoria en todas partes. Mi primera sensación fue la de poca claridad. Tipos de prótesis, vías de abordaje de la cirugía, recuperación, resultados…cada tema tenía varias teorías y en muchos casos opuestas.

Segunda fase, los cirujanos plásticos. Igual que en la fase anterior, caos total. Hay muchísimos cirujanos plásticos, miles de experiencias de chicas que han pasado por sus manos y como no, diferentes formas de trabajar. Al menos aquí tenía muy claro que solo iba a mirar cirujanos que operaran en hospitales bien equipados con personal competente.Tengo la suerte de trabajar en sanidad y por fortuna, aquí nos terminamos conociendo todos. Por ello recurrí a mis compañeros de trabajo y a compañeras que habían pasado por lo mismo y podían hablar en primera persona de su experiencia. Después de investigar por internet un poco mas y con las referencias anteriores, me decidí a pedir cita. Desde que hable con ellos tuve muy claro donde me iba a operar y con quien, pues los resultados de mis compañeras de trabajo eran increíbles y las referencias que me dieron mis compañeros médicos y enfermeras, inmejorables.

Ahora el tema era comunicárselo a mi familia y allegados. Y es algo que sabes de antemano que pueden no entender. Tuve suerte y mi familia y amigos entendieron porque lo hacia. Alguien pudo cuestionar mi decisión pero siempre respetándola. Respondí a miles de preguntas, porque todo el mundo tiene la misma curiosidad. ¿Por qué? ¿Te merece la pena pasar por una operación para sentirte mejor contigo misma? Y la respuesta a esto era siempre, si. Solo tenia ganas de saltar esa barrera que me había puesto a mi misma sin darme cuenta.

Sabía que mi postoperatorio podía ser muy doloroso, pero no soy miedosa y aunque no conocía mi umbral de dolor, estaba más que dispuesta a enfrentarme a ello. Y llego el día de mi cirugía, y entre en quirófano mas tranquila de lo esperado. Cuando quise volver a abrir los ojos, ya había pasado todo.

Mi recuperación fue asombrosamente buena. Ni pase esos dolores horribles de los que habla la gente, ni tuve problemas para dormir o moverme. Cada cuerpo reacciona de forma diferente y descubrí que el mío tiene un umbral de dolor muy alto.

Hay que ser muy conscientes que tanto en esta cirugía como en otras, los resultados definitivos tardan mucho en verse, hay que tener paciencia. Que tan importante como las manos del cirujano son los cuidados que nos demos en el postoperatorio inmediato. No es solo pasar por la mesa de quirófano y pensar que ya esta todo hecho. Se necesitan unos cuidados postoperatorios adecuados y que nos instruyan bien de cómo cuidarnos nosotras ya en casa para minimizar el riesgo de aparición de complicaciones.

Lo más importante de todo el proceso, es siempre informarse bien acerca del cirujano plástico que elijamos.Que nos aporte confianza, que sea realista a la hora de informar y que no intente “vender” su trabajo como si estuviéramos en una pescadería viendo a ver quien hace la mejor oferta. Un buen cirujano siempre va a hacer su trabajo en un hospital con medios suficientes ante cualquier complicación que surja. Un buen cirujano siempre hace un seguimiento adecuado a sus pacientes y se asegura que todo este en su sitio y si surge alguna complicación, va a poner remedio. Muchas de las negligencias que leemos en los medios de comunicación son debidas a médicos sin la titulación adecuada que operan en sitios sin las mínimas garantías de seguridad.

De toda mi experiencia, lo que mas en claro he sacado, es que sigo siendo la misma persona de siempre, pero sin ese problema que me angustiaba y limitaba aspectos de mi vida. Se podría resumir en que soy más feliz.

Publicado originalmente en la Revista de Cirugía Estética

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