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Entrevista al Dr. Martín del Yerro en La Razón

Reproducimos una entrevista realizada por la periodista Marta Robles en el diario La Razón al Dr. José Luis Martín del Yerro.

Nací en Madrid en 1958. Estoy casado, tengo cinco hijos, me siento orgulloso de mi familia y me arrepiento de vivir tan rápido. Perdono y olvido constantemente, soy tenaz, impaciente y riguroso, valoro la honestidad y detesto la hipocresía. Me gusta el pescado y el vino. A una isla desierta me llevaría a mi mujer; tengo la manía de llevar los calzoncillos blancos y no recuerdo los sueños. De mayor me gustaría ser pequeño y si volviera a nacer, sería lo que soy»

Marta Robles: ¿Un cirujano plástico tiene que tener más en forma el cuerpo, la cabeza o las manos?

Martín del Yerro:  La cabeza, sin duda. Hay un chiste que se cuenta en los hospitales que dice que uno sabe la especialidad de un médico cuando las puertas se van a cerrar: si pone el pie, se trata de un internista, si pone las manos se trata de un psiquiatra y si pone la cabeza se trata de un cirujano… Es una historia absolutamente falsa, claro. La cabeza del cirujano es la que manda a las manos y, al final, es lo fundamental.

M.R Pero un buen aspecto es imprescindible en un cirujano plástico. ¿Cómo se cuida?

M.Y: Sí, un buen aspecto y una buena imagen son fundamentales… Yo lo que hago es ponerme pantalones de tiro alto que disimulan bastante la barriguilla; así, cuando no me los puedo abrochar, pues no puedo comer… ¡Es un sistema avisador! Y además corro, porque tengo mucha prisa, monto a caballo y cazo.

M.R: Hay muchos plásticos en España, pero no todos juegan igual. ¿Cómo se consigue estar en el «top ten»?

M.Y: Siendo muy honesto, estudiando mucho y trabajando bien.

M.R: En el deporte hay doping, ¿entre los cirujanos plásticos hay otro tipo de sinvergonzonería?

M.Y: No sé si sinvergonzonería, pero sí mucho sentido comercial. Y el sentido comercial está reñido con la práctica médica. Nosotros no tenemos clientes, sino pacientes. Si algún cirujano confunde los términos, de alguna manera está deteriorando o pervirtiendo la profesión.

M.R:¿En qué se parecen un cirujano plástico y un futbolista?

M.Y: Yo diría que en nada, pero es que de fútbol no entiendo nada.

M.R:¿Tampoco en el sueldo? Porque dicen que no hay crisis para los asuntos estéticos...

M.Y: Ya quisiéramos los cirujanos plásticos tener los sueldos de los futbolistas.

M.R: Ha dicho que no entendía, pero ¿le gusta el fútbol?

M.Y: Nada. Y eso que generalmente a los cirujanos plásticos les encanta el fútbol y el golf.

M.R: ¿Pero ni siquiera tiene equipo?

M.Y: La verdad es que no.

M.R: ¿Sigue algún deporte?

M.Y: No, porque no tengo tiempo ni me gusta la televisión. Lo único que hago, porque obligatoriamente tengo que hacer viajes urbanos para ir de mi casa a la consulta y de la consulta a mi casa, es poner de vez en cuando la radio y es cuando, obligatoriamente, me trago las noticias de deportes.

M.R: Si llega un deportista a su consulta no lo reconoce...

M.Y: No los reconozco, en absoluto. Tengo hasta alguna anécdota.

M.R: O sea, que los deportistas también se operan…

M:Y: Los deportistas no se operan de cirugía estética, tienen un culto al cuerpo diferente, pero sí muchas mujeres de deportistas.

M.R: De sus pacientes conocidos, ¿hay alguno que confiese que le ha operado?

M,Y: Pocos. En España y en toda Europa la cirugía estética es una cirugía intimista, contrariamente a lo que ocurre en Suramérica, donde la cirugía estética es un signo de distinción, es como tener un «Mercedes».

M.R.¿No me puede dar el nombre de ninguno de sus pacientes conocidos?

M.Y: No, porque no he operado ninguno.

M.R: Los deportistas son muy competitivos, ¿los cirujanos plásticos también?

M.Y: Más.

M.R: Uno elige el equipo por pasión. ¿Y al cirujano plástico?

M.Y: Por seducción.

M.R: Para un futbolista es muy importante el equipo, ¿para un cirujano plástico también lo es la clínica en la que opera?

M.Y: Prácticamente igual.

M.R: En su gremio hay algunos cirujanos plásticos que habría que sacarles tarjeta roja?

M.Y: A algunos.

M.R: Si tuviera que señalar a uno como el «pichichi» de la Liga, ¿a quién pondría?

M.Y: A mí mismo.

M.R: Operar a un personaje público, como Belén Esteban, y que se pueda ver y analizar el resultado paso a paso en televisión, ¿es para el cirujano que lo hace como meter un gol?

M.Y: Sí, pero en propia puerta

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